El cultivo de mejillón en bateas de las Rías Gallegas

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Las bateas fondeando en las aguas gallegas son una imagen que acompaña a todo aquel que ha visitado nuestra comunidad autónoma, donde los entramados de madera pueden verse diseminados por las aguas de nuestras rías; aguas de color cambiante como cambiante es el clima que caracteriza a nuestra tierra, Galicia.

Estas fascinantes estructuras esconden un tesoro negro que ha encontrado en las aguas gallegas el mejor entorno donde demostrar todo su potencial, el mejillón de Galicia. Gracias a la calidad de nuestras aguas, experiencia y saber hacer de los bateeiros, el mejillón gallego se ha convertido en un referente mundial cuando hablamos de alimentos de CALIDAD. ¡Vamos a conocer este fascinante sistema de cultivo!

El mejillón y Galicia

El consumo de mejillones por parte de la humanidad queda patente en los innumerables restos arqueológicos encontrados a lo largo de la geografía española, donde los restos de conchas aparecen en la mayoría de los sedimentos desde el Triásico hasta el Cuaternario.

El consumo de mejillón en Galicia es un hecho constatado desde el siglo VIII a.C., como así lo demuestran los restos encontrados en los castros celtas donde el consumo de mariscos se realizaba tras su recolección en las playas y rocas cercanas al poblado. En el siglo V d.C., cuando Galicia formaba parte de las provincias romanas, el mejillón era recolectado del medio natural y trasladado a criaderos artificiales. En esta época el consumo se amplió hacia el interior de Galicia para deleite de sus habitantes.

El mejillón era demandado por nobles y plebeyos por igual, en el siglo XVIII la corte de los Austrias degustaba mejillones en escabeche procedentes de las Rías Gallegas, siendo considerada su carne de gran calidad. El mejillón era extraído de parques de cultivo o determinadas zonas que estaban sujetas a un régimen de concesión otorgado a determinadas familias, extendiéndose hasta el siglo XIX donde gracias a su importancia comienzan a desarrollarse las primeras experiencias de cultivo.

principios del siglo XX, las experiencias de cultivo se realizaban en estacas colocadas en la zona intermareal, sistema de cultivo todavía en vigor en la costa francesa, pero no fue hasta los años 40 cuando D. Alfonso Ozores, Señor de Rubianes y Marqués de Aranda y dueño de “Viveros del Rial”, decide probar el cultivo de mejillón suspendido, al igual que la experiencia llevada a cabo en Cataluña a  principios de siglo, siendo éste el germen de la primera batea gallega y constatando que nuestras aguas eran el lugar más idóneo para el cultivo de mejillón.

El origen del cultivo de mejillón en batea en Galicia

La primera batea es fondeada en la Ría de Arousa en el año 1945, este prototipo estaba formado por un único flotador con forma de cubo sobre el que se situaba un entramado de madera del que colgaban cuerdas de esparto de unos pocos metros. Los buenos resultados obtenidos llevaron a instalar diez bateas más al año siguiente, siendo la zona escogida la ensenada del puerto de Vilagarcía. En el año 1949 se realizan los primeros fondeos en la Ría de Vigo, siguiendo la ampliación de zonas en los siguientes años a otras Rías de la costa gallega.

–   1945 Prototipo de batea en la Ría de Arousa

–   1946 10 bateas en la ensenada del puerto de Vilagarcía de Arousa (Ría de Arousa)

–   1949 Primera batea en la Ría de Vigo

–  1954 Bateas en Cambados, O Grove y Pobra do Caramiñal (Ría de Arousa), en Bueu (Ría de Pontevedra) y Redondela (Ría de Vigo)

–   1955 Primera batea en Sada (Ría de Ares-Betanzos)

–   1956 Primera batea en Muros (Ría de Muros-Noia)

La actividad mejillonera pasó de ser un mero sistema de recolección de moluscos a ser uno de los cultivos marinos más optimizados y con mayor repercusión económica, siendo el principal sustento de muchos municipios costeros gallegos donde la actividad industrial en torno al mejillón creció de manera significativa.

Las bateas actuales distan mucho del prototipo inicial, la innovación y la investigación en torno a los materiales, especie, sistema de cultivo y medio marino han sido fundamentales a la hora posicionar al mejillón como uno de los alimentos de referencia en calidad, siendo una industria sólida que genera puestos de trabajo tanto dentro de la actividad acuícola como en las empresas transformadoras, comercializadoras y servicios que dependen de ella.

El mejillón gallego

El mejillón de Galicia está asociado a las bateas y aunque la mayoría de ellas se dedica al cultivo de esta especie, existen bateas destinadas al cultivo de otros moluscos bivalvos como ostras, vieiras, zamburiñas y distintos tipos de almeja. Estos cultivos pueden realizarse de forma única o compartiendo espacio con las cuerdas destinadas al mejillón, existiendo también la posibilidad del cultivo multitrófico, es decir, cultivar distintas especies (peces, moluscos y algas) en el mismo espacio.

El mejillón de Galicia pertenece a la especie Mytilus galloprovincialis, durante muchos años se sostuvo que el mejillón que habitaba nuestras costas era el Mytilus edulis, pero a partir de los años 80 se determinó que se trata del M. galloprovincialis, siendo las diferencias entre ellos casi imperceptibles para el ojo de los comunes, encontrándose éstas en la forma de su concha y el color del manto; siendo además su hábitat diferente, situando al M. edulis en zonas más septentrionales.

El mejillón es un molusco bivalvo cuyo cuerpo blando se denomina “vianda” y presenta una coloración que varía desde el beige al naranja. Presenta dos valvas o conchas iguales que están compuestas por carbonato cálcico, cubiertas por una capa de color negro-azulado con unas líneas concéntricas correspondientes a las estrías de crecimiento. La forma de su concha está perfectamente adaptada al entorno donde vive, siendo la parte posterior más estrecha para facilitar el anclaje a las rocas y la anterior más ancha para la obtención del alimento, lo que se traduce en esa forma de hacha que tanto le caracteriza.

El mejillón tiene sexos diferenciados y no presenta dimorfismo sexual, es decir, machos y hembras presentan la misma forma exterior. La diferencia se encuentra en el color de su vianda, presentando los machos una coloración crema y las hembras un color más anaranjado en la época próxima a la puesta, alcanzando la madurez sexual entre los 3-8 meses de vidaEl desove del mejillón en Galicia se produce durante todo el año, existiendo dos picos importantes que coinciden con las estaciones de la primavera y el otoño, siendo en primavera la mejor época, con puestas más abundantes.

La reproducción es externa y se produce con la expulsión al medio de los gametos masculinos y femeninos, una sola hembra llega a expulsar casi un millón de huevos que, tras su fecundación, darán lugar a larvas pelágicas. Una vez concluido su desarrollo, la larva se fija al sustrato mediante el biso, unas fibras compuestas de proteínas que se endurecen en contacto con el agua. Esta característica es aprovechada por los miticultores para la fijación del mejillón a las cuerdas de las bateas. La vida de un mejillón oscila entre los 3 y 4 años, llegando a alcanzar tamaños de hasta 15 cm. El mejillón gallego logra su talla comercial en 17 meses con un tamaño de entre 70-95 mm, entre 2 y 6 veces menos que en otras zonas productoras; esto se debe a las características particulares de las Rías Gallegas, catalogadas como la mayor reserva de fitoplancton del planeta.

Los mejillones son animales gregarios, lo que facilita su protección al estar expuesto a las olas solo una parte de su cuerpo, este factor favorece además la retención de humedad en periodos de bajamar. Esto no afecta a los mejillones de batea, creándose un auténtico ecosistema entre las poblaciones que conforman.

Los mejillones son animales filtradores que se alimentan fundamentalmente de materia orgánica en suspensión que está compuesta por detritos y plancton (fitoplancton compuesto por microalgas y zooplancton compuesto de larvas de distintas especies). La capacidad de filtración es muy elevada, un mejillón filtra 8 L de agua a la hora, llegando a ingerir cerca de 100 mil larvas y 150 millones de litros de agua al día. Los mejillones son muy vulnerables a los depredadores dada su condición inmóvil, siendo sus principales enemigos las estrellas de mar y los caracoles perforadores, pero se puede decir que el mejillón es una de las especies más resistentes ya que, hasta el momento, no ha sufrido el ataque de ninguna plaga.

Las Rías Gallegas

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) considera a las Rías Gallegas como uno de los depósitos de fitoplancton más importantes del planeta, siendo uno de los ecosistemas marinos de mayor diversidad biológica que conforma una de las principales características geográficas de Galicia, donde sus especiales condiciones, sus cálidas aguas y su elevada producción primaria las convierten en una lugar inmejorable para el desarrollo de mariscos y pescados de primera calidad y donde el mejillón de Galicia alcanza la talla comercial en tan solo 17 meses, tiempo entre 2 y 6 veces menor que en el resto de Europa.

Las Rías Gallegas podrían definirse como unos brazos de mar que se adentran en la tierra, o, como sostienen los más románticos, como las marcas de los dedos de Dios cuando se apoyó para descansar al terminar la creación del mundo. Poesías aparte, las Rías Gallegas se originaron por el anegamiento de los valles fluviales tras la fusión de los polos hace más de 200 millones de años, dando lugar a lo que hoy día conocemos como la costa gallega. Sus 1498 km cuentan con maravillosos parajes naturales formados por más de 700 playas, acantilados rocosos y pueblos marineros que albergan una rica tradición cultural y gastronómica que son la esencia de nuestro pueblo.

Las Rías Gallegas se dividen en Rías Altas y Rías Baixas según su posición respecto al punto más occidental de Galicia, Finisterre, lo que los romanos denominaron el Finisterrae o el fin de la tierra. El clima gallego es oceánico con temperaturas suaves de entre 7 y 24ºC a lo largo del año y precipitaciones regulares que dan color a nuestro paisaje, con diferencias apreciables entre el litoral y el interior, así como entre el norte y el sur de nuestra comunidad, caracterizándose las Rías Altas por un clima marítimo y las Rías Baixas por un clima subtropical

Las Rías Baixas son las más antiguas y están formadas por seis rías que se formaron hace unos 110 millones de años, dando lugar a una costa tranquila con suaves arenales de arena blanca que invitan al descanso. Ocupan toda la costa de Pontevedra y el oeste de A Coruña y, partiendo desde el cabo Fisterra hacia el sur, son: Ría de Corcubión, Ría de Muros-Noia, Ría de Arousa, Ría de Pontevedra, Ría de Aldán y Ría de Vigo. Es en las Rías Baixas donde se concentra la mayor producción de mejillón gallego, siendo la Ría de Arousa la más productiva, con más del 68% de las bateas.

Las Rías Altas están formadas por diez rías que ocupan la parte norte y noroeste de la provincia de A Coruña y la costa de la provincia de Lugo; su origen es de solo 24 millones de años y se caracterizan por estar más expuestas al mar, con bravas playas abiertas y escarpados acantilados. Las Rías Altas son: Ría do Burgo o Ría de A Coruña, Ría de Betanzos, Ría de Ares, Ría de Ferrol, Ría de Cedeira, Ría de Ortigueira, Ría de Ares e Betanzos, Ría do Barqueiro, Ría de Viveiro, Ría de Foz y Ría de Ribadeo.

Las Rías Gallegas tienen una característica que las diferencia de otros paisajes similares como pueden ser los fiordos noruegos, los cuales presentan una orografía profunda y escarpada provocadas por los glaciales, distintos de los suaves valles de ríos costeros anegados por el mar de Galicia. Las rías gallegas se encuentran protegidas de los temporales oceánicos por las islas que emergen en la entrada. Aquí se produce el fenómeno responsable de la riqueza biológica de nuestra costa, los afloramientos costeros que tienen lugar en la primavera y el verano gracias a la acción del viento norte, que sustituye las aguas superficiales de la ría por aguas profundas del Atlántico, frías y ricas en nutrientes que garantizan el alimento que aumentará la productividad y calidad de los productos pesqueros gallegos.

La batea gallega

La batea es el sistema de cultivo tradicional empleado en Galicia para el cultivo de mejillón, aunque hoy en día se emplea también de manera residual para el cultivo de otros moluscos como vieiras, zamburiñas, almejas, … Se trata de un diseño autóctono que posicionó a nuestra autonomía como líder en producción mundial, siendo desbancado actualmente por China, que se coloca a la cabeza mundial en cuanto a toneladas producidas. El mejillón de Galicia se mantiene como líder dentro de la Unión Europea, y su calidad y sabor es reconocida en todo el mundo.

Este sistema de cultivo es un vivero flotante que está construido por un entramado de vigas de madera de eucalipto colocadas en forma de emparrillado apoyadas en un sistema de flotación del que cuelgan las cuerdas de mejillón que componen el sistema de cultivo. La batea y sus componentes está anclada al fondo mediante un sistema de fondeo compuesto por un cubo de hormigón llamado muerto.

Las bateas modernas han sufrido variaciones a lo largo de los años en relación a las primeras con el objetivo de optimizar el rendimiento del cultivo y alargar la vida útil de los distintos componentes, siendo la forma y el sistema de cultivo prácticamente igual a las primeras bateas que se fondearon allá por los años 40 del siglo pasado.

El ciclo productivo

El ciclo productivo del cultivo de mejillón está formado por distintas etapas con el objetivo de obtener el mejor mejillón gallego. Estas etapas se han visto beneficiadas por los avances tecnológicos, siendo la mayoría de ellas automatizadas y facilitando la labor de los bateeiros que antes debían realizarlas a mano. ¿Quieres saber cómo se cultiva este maravilloso molusco?

1ª Etapa: Captación de semilla

El desove del mejillón está supeditado por las condiciones ambientales, tales como la temperatura y la disponibilidad de alimento. Durante el desove, hembras y machos expulsan los gametos al mar donde se produce la fecundación que dará lugar a las larvas de mejillón. Éstas se fijarán a las rocas del litoral, produciéndose la repoblación de las poblaciones naturales. En los meses de diciembre a abril, los bateeiros recogerán la semilla de las rocas mediante una raspeta para trasladarla a las bateas donde continuará su engorde, el tamaño de la semilla en el momento de la recolección es de entre 0’5 y 1 cm. La captación de semilla se produce también en la propia batea, donde se colocan en la proa un número máximo de 100 cuerdas por batea entre los meses de abril a septiembre, debiendo estar debidamente marcadas.

El éxito del cultivo dependerá de la cantidad de semilla recolectada, que a su vez dependerá del éxito de los desoves de ese año, influenciados por las condiciones climatológicas.

2ª Etapa: El encordado

El encordado se realiza con el objetivo de fijar la semilla de mejillón a la cuerda, sujetándola primero con una red de algodón que evitará que se caiga al fondo mientras no se desarrolla el biso, el cual lo mantendrá sujeto de forma natural. Este proceso comienza a las 24-48 horas de producirse el encordado y durará unos días hasta que el biso esté completamente desarrollado, momento en el que la redecilla, ya descompuesta, se desprenderá.

Cada cuerda acoge entre 10 y 15 kg de semilla, con el objetivo de evitar que el mejillón se desprenda de la cuerda por el peso de los ejemplares, cada 40 cm se coloca un palillo que atraviesa la cuerda y sirve de tope con el siguiente nivel.

3ª Etapa: el desdoble

La tasa de crecimiento del mejillón es muy rápida, en condiciones favorables, en 6 meses habrá alcanzado un tamaño que obligue a doblar la cuerda inicial en dos o tres cuerdas.

El desdoble se realiza izando la cuerda al barco bateeiro ayudado por la grúa y colocando un cestillo debajo para recoger los posibles desplomes. Una vez a bordo, se separar las piñas de mejillón aprovechando para realizar una limpieza exhaustiva de los mismos y se clasifican por tamaños. Las máquinas encordadoras repartirán los mejillones en las distintas cuerdas de desdoble, colocando unos 50 kg de mejillón de 5 cm en cada cuerda.

4ª Etapa: El cosechado

El cosechado es la segunda etapa del engorde y tiene una duración de entre 8 y 14 meses, hasta alcanzar el tamaño comercial de entre 7 y 10 cm. La cosecha debe realizarse una vez cumplidos tres requisitos:

    –  El tamaño de comercialización

   – El peso de la vianda, que debe ser entre el 18 y 25% del total del peso, que incluye concha, vianda y agua intervalvar.

    –  El peso por unidad de longitud de cuerda, que debe ser de 15kg por metro.

Las piñas son separadas en la desgranadora y seleccionadas por tamaños.

5ª Etapa: La selección y depuración

El mejillón que se seleccionada para consumo en fresco es cuidadosamente lavado con agua de mar y colocado en sacos de malla negra de 11 a 15 kg cada uno. El destino de estos sacos dependerá de las zonas de extracción donde están situados los polígonos de bateas, los correspondientes a la zona A irán directos a la comercialización mientras que los de zona B deberán pasar obligatoriamente por depuración antes de su comercialización.

El mejillón que está destinado a ser procesado en fábrica, es limpiado y colocado a granel en la cubierta del barco donde, una vez llegados a puerto, será trasladado a un camión utilizando la grúa del barco.

La comercialización del mejillón gallego

La mayor parte del mejillón comercializado en España para consumo en fresco procede de Galicia. La Consellería do Mar, perteneciente a la Xunta de Galicia, regula los permisos de explotación de las bateas, los periodos de extracción de mejilla y la cantidad permitida, periodos de veda, etc. El INTECMAR, Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino, realiza los análisis que permitirán decretar el cierre de los polígonos en caso de detectarse peligro para la seguridad alimentaria, como pueden ser los ocasionados por procesos de biotoxinas, contaminación marina, etc, garantizando así la calidad y la seguridad alimentaria de este delicioso molusco bivalvo.

Los mejillones comercializados por Coyomar cumplen con todos los requisitos legales y sanitarios, han sido adquiridos a través de proveedores autorizados que garantizan el origen y la salubridad del producto, como se puede demostrar a través del sistema de trazabilidad implantado en nuestra empresa.

Los mejillones adquiridos por Coyomar proceden de las Rías Gallegas, han sido extraídos de las bateas situadas en la Ría de Arousa, la Ría más grande y productiva de todo Galicia y que cuenta con un mayor número de polígonos situados en zona A, lo que garantiza la buena calidad de sus aguas. Todos nuestros mejillones han pasado los controles sanitarios que garantizan su salubridad y calidad, y son adquiridos el día previo al envío de vuestro pedido, para que solo tengas que preocuparte de saborear esta maravilla de las costas gallegas.

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En la pescadería online COYOMAR podrás comprar mejillón gallego, capturado de forma artesanal en la costera del norte, escogiendo el modo de presentación que mejor se adapte a tus gustos: directo del mar, escamado y eviscerado, en lomos con o sin piel o en rodajas. Tú solo debes preocuparte de escoger las distintas elaboraciones que desees probar y nosotros te lo enviaremos para que te pongas manos a la obra y disfrutes de todo el sabor del auténtico bonito del norte.

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