¿Pescado Salvaje o de Acuicultura? La Evolución de un Sector Tradicional

La eterna discusión alrededor de una mesa ¿pescado salvaje o de acuicultura? Parece que todo el mundo lo tiene claro a la hora de responder a esta pregunta, se tiende a pensar que los productos procedentes de la acuicultura son de peor calidad que los salvajes, pero ¿es esto cierto? Desde COYOMAR queremos que conozcas el origen de los productos que consumes para que decidas qué es lo que llevas a tu casa, queremos explicarte qué hay de cierto y qué es falso en las diferencias entre el pescado salvaje y el de acuicultura, desgranando un poco el sector económico que mueve estos dos tipos de productos.

En primer lugar, debemos tener claro qué es la acuicultura para poder entenderla. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) define la acuicultura como una actividad que está dirigida a producir organismos acuáticos (peces, moluscos, crustáceos y plantas) útiles para el hombre en condiciones controladas. La acuicultura es una actividad ligada a la intervención del hombre con el objetivo de incrementar la producción controlando aspectos como la concentración, la alimentación y la protección frente a enfermedades y depredadores. Los datos más recientes de producción mundial nos llevan al 2019, con 120.1 millones de toneladas, situando a la acuicultura como la principal fuente de pescado para consumo humano, con una proporción del 52% sobre el total. España ocupa el puesto número 20 en producción acuícola, con una producción de 342.867 toneladas procedentes del cultivo de mejillones, lubina, trucha arco iris y dorada (Fuente: La acuicultura en España 2020. APROMAR).

La mayor parte del sector económico acuícola se encuentra en manos de grandes empresas, como es el caso de las piscifactorías que se encuentran repartidas a lo largo de la geografía española, con una producción intensiva que se encuentra cada vez más automatizada, lo que genera un menor impacto en el desarrollo de las poblaciones locales. Caso aparte es el sector marisquero y el bateeiro, que también se engloban dentro de la acuicultura. Esta actividad está en manos de empresas familiares y pequeños autónomos cuya actividad extractiva apenas ha variado a lo largo de los años.

Importancia de la pesca

La pesca se define como el conjunto de técnicas y actividades mediante las cuales el hombre captura peces, moluscos, crustáceos y otros animales que se encuentran en el mar o en aguas dulces. Se considera la pesca como una de las actividades económicas más antiguas, que nació como una necesidad individual de obtener alimento y cuyo incremento de la producción la ha convertido en la actividad comercial que conocemos hoy en día, con una producción anual de 97 millones de toneladas de pescado en el año 2018 (Fuente: FAO).

España ocupa el puesto número 18 a nivel mundial, con una producción de 922.564 toneladas de pescados y mariscos capturados por sus 8.972 buques pesqueros que generan 31.473 empleos directos (Datos: CEPESCA 2019), situándose en primer lugar dentro de la Unión Europea. España es el segundo consumidor de productos pesqueros de la Unión Europea, con 25.5 kg por persona y año, solo por detrás de Portugal; y el quinto del mundo. Galicia se sitúa a la cabeza de la flota española, con 4.400 buques, repartidos entre pesca de altura y bajura, que aportan al mercado alimentario español productos de calidad, con una gestión sostenible de los recursos pesqueros y una ordenación de la actividad que tiene en cuenta tanto los aspectos medioambientales como los económicos y sociales.

El mar es esencial para el desarrollo de las zonas costeras y sus gentes, siendo la pesca que se desarrolla en aguas gallegas de gran importancia, tanto a nivel económico como social, por la creación de empleo y la fijación de población en las áreas donde se desarrolla este tipo de actividad económica, la cual incentiva la creación y el desarrollo de otro tipo de sectores y servicios.

¿Pescado salvaje o de piscifactoría?

Se tiende a pensar que el pescado de piscifactoría es peor que el salvaje, que sus características organolépticas de aspecto, sabor, olor y textura son inferiores. Esto se debe a la idea que se tiene sobre el modo de producción de este tipo de pescados: alimentados con productos de dudosa calidad, atiborrado de medicamentos y que genera mucha contaminación al entorno donde se sitúan. Esta idea afecta negativamente a la demanda de productos de origen acuícola por los riesgos percibidos para la salud de los consumidores.

La actividad acuícola en Europa está fuertemente regulada, con un gran control sanitario que garantiza el aporte de alimentos sanos al mercado. Otro caso son los productos acuícolas procedentes de terceros países, fuera de la Unión Europea, con unos requisitos sanitarios menos exigentes que los exigidos a los de origen europeo. La trazabilidad es la garantía de calidad de los productos comercializados, permitirá conocer en todo momento la vida del producto desde su origen hasta las manos del consumidor final.

El pescado salvaje está sujeto también a esta trazabilidad, siendo en este caso el origen y el método de extracción el principal indicador de calidad de los productos pesqueros. Galicia es el referente de calidad asociado al origen de los productos pesqueros, la cual se ha mantenido intacta a lo largo de los años gracias a las características de sus aguas. Las aguas de las Rías Gallegas están consideradas uno de los depósitos más importantes de fitoplancton del planeta (Fuente: FAO), lo que convierte a nuestras aguas en unas de las más fértiles del mundo. Son estas aguas las que diferencian los pescados y mariscos gallegos, convirtiéndolos en referente de la gastronomía gracias a su calidad, sabor inconfundible y el buen hacer de las gentes del mar de Galicia.

La pesca artesanal es otro de los puntos importantes que aporta calidad a los productos comercializados con este sello. Los productos pesqueros artesanales gallegos tienen una gran demanda y son de alto valor económico gracias a esta calidad. La flota artesanal desarrolla su actividad en torno a los 1700 km de costa, en un ecosistema costero que se caracteriza por su alta diversidad y variabilidad, tanto de especies como de actividades extractivas. Barcos de pequeña envergadura que salen a faenar de madrugada y regresan a puerto en el mismo día para comercializar sus capturas en las diferentes Lonjas, de donde partirán a los distintos establecimientos de venta al público con una diferencia de menos de 24 horas de su captura hasta su venta al consumidor final. Los métodos empleados aseguran una pesca responsable y sostenible, que ofrece el máximo cuidado al medioambiente y al producto, lo que repercute en la calidad del mismo, y se puede apreciar en sus cualidades organolépticas: su frescura, sabor y textura sin igual.

Pescadería online de confianza

En la pescadería online COYOMAR trabajamos con productos procedentes de la pesca artesanal de las aguas gallegas, obtenidos por marineros locales que transmiten el amor por el mar y el oficio de generación en generación, manteniendo viva la tradición marinera y cultural gallega.

El origen de nuestros productos está garantizado a través de la trazabilidad, donde podrás conocer todo el recorrido que han realizado desde el mar hasta tu casa. En nuestra pescadería online COYOMAR creemos en un mundo sostenible, donde los productos tradicionales gallegos ocupen un lugar privilegiado en vuestras mesas, es por ello que trabajamos para que la calidad y la frescura de nuestros pescados y mariscos sea sobresaliente, escogiendo el producto al gusto del cliente para que pueda degustarlo de la forma deseada y en la fecha seleccionada.

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